miércoles, 2 de noviembre de 2011

Muere un genio: Steve Jobs. Ojalá pudiera decirle One More Thing.


Primeramente me gustaría decir perdón por no haber estado con vosotros el día que pasó todo.

Hay personas en este mundo que van por delante de las otras, tienen tendencia a ser más que los otros, guían a otros, dan al mundo lo que quieren, mueven el mundo. De esas personas de las que nadie esperaba nada comienzan a brotar ideas que mueven el mundo. Y es imposible detenerlas. Son capaces de empujar a la raza humana, de hacer que germine la creatividad en otros, de empujarnos a pensar por un instante, un día, en un segundo, que no seríamos los mismos hoy sin ellos. Y por eso son tan excepcionales. Són personas que piensan diferente.

A estas personas las llamamos genios. Steve Jobs era uno de ellos. Los genios nunca desaparecen. Siempre nos dejan un legado en forma de obras, de palabras, de acciones que nos enriquecerán toda la vida. Y aún así, eso no es lo más importante. Lo que importa hoy, ahora, es que si alguna vez las ideas de Jobs os han inspirado, si han influido en algún aspecto de vuestra vida, comencéis a ponerlas en práctica ya. Ahora. La mejor forma de honrar la vida de un genio es propagar sus actos, dejar que sus ideas nazcan y crezcan en nosotros, de permitir que el mundo cambie gracias al impulso que nos dió. Como si todo formara parte de un plan para que todos crezcamos juntos.

 Steve, siempre estaremos contigo.

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